Chema Ferrer
El hostelero Daniel Soler organizó en La Genuina, la barraca-restaurante de Pinedo, una nueva edición de su tradicional ‘5 vinos – 5 platos’, el segundo que lleva adelante en este 2022, dando un paso decidido a la normalidad. En esta ocasión lo hizo con una bodega de prestigio de Ribera del Duero, Bodegas Vilano, con una decidida implantación desde hace lustros en tierras valencianas pero, a mi modo de ver, no suficientemente valorada por aficionados al vino (conocidos modernamente como wine-lovers) y la sumillería en general. El acto estuvo conducido por el delegado de la bodega, Luis Galarza, y acompañado por los representantes de SGI Drinks, sus distribuidores en Valencia: David Bono y el sumiller José Vallés.
Viñedos centenarios
Vilano elabora vinos de viñedos propios, más de 300 hectáreas y mucho de él considerado viñedo antiguo, fundamentalmente de la variedad tinta del país, una adaptación local de la tempranillo. Todas ellas están ubicadas en la localidad burgalesa de Pedrosa de Duero, la zona más privilegiada de la DOP Ribera del Duero. Los vinos que desfilaron por los manteles en esta ocasión fueron el rosado Think Pink Rosado, al estilo de los claretes (aunque no lo fuera) de esa región, rico y frugal, muy veraniego; un excelente godello, La Baraja, de Valdeorras (poseen una bodega alquilada en esa denominación de origen gallega), se nota que poseen buena materia prima y gran trabajo de lías antes de su embotellado; una de las estrellas de la velada, el Vilano Black, un roble de nueve meses, impecable, redondo dentro de su sencillez; el Vilano Crianza cumplió, pero quedó eclipsado con la salida y maridaje que se hizo con el Vilano Baraja, Vino de Autor, Dani Soler lo sirvió junto a su mítico Flan de Calabaza, alcanzamos el nirvana y miren que es difícil a veces hacer casamientos gastronómicos cuando un vino es ‘estrellita’. Despedida con castillo de fuegos de artificio, sin duda.

Flan de calabaza asada.