In La Crítica

Aunque parezca que esto de ser vegano sea una postura un tanto impostada de lo que hasta ahora era ser vegetariano, las cifras de facturación de la industria alimentaria demuestran lo contrario. La demanda de alimentos elaborados con estas características aumenta, de los alimentos que naturalmente son aptos para el veganismo, como hortalizas y frutas frescas, obviamente no se tienen datos concretos. Esta doctrina alimentaria no es cosa de ahora, la evidencia de personas que eligen evitar los productos animales se remonta a más de dos milenios. En el 500 aC. el filósofo griego Pitágoras promovió la benevolencia entre todas las especies y siguió lo que podría describirse como una dieta vegetariana. Contemporáneo suyo, Buda, discutía sobre dietas vegetarianas con sus acólitos. A principios del siglo XIX, los primeros conceptos de veganismo comienzan a tomar forma con el doctor William Lambe y con Percy Bysshe Shelley (casado con la escritora de Frankenstein, Mary Shelley). Los huevos y lácteos se incorporan al universo de alimentos prohibidos y por razones éticas. Shelley se vio influenciado por John Frank Newton, que acababa de publicar ‘Regreso a la Naturaleza’, un alegato al vegetarianismo.  Los Shelleys fueron influidos por su visión vegetariana y la adoptaron en 1812, proclamando al poco tiempo que su salud había mejorado. Luego, Shelley escribiría ‘Una vindicación de la Dieta Natural’, considerando que eso comer carne era consecuencia de la expulsión del paraíso veterotestamentaria. Luego escribiría otro opúsculo titulado ‘Sobre el Sistema Vegetal de la Dieta’. Incluyó el mito de Prometeo como parangón, el dios que proporcionó el fuego a los humanos con el que otras cosas aprendieron a cocinar. Este dios caído fue castigado por ello a ser amarrado a una peña donde su hígado es perpetuamente devorado por los buitres. El moderno veganismo impulsado por el británico Donald Watson que acuñó el término ‘vegano’ en 1944. Desde entonces, el interés por el veganismo ha experimentado un crecimiento continuo.

 

Alimentos a imagen y semejanza

Es un hecho que el veganismo se ha afianzado en la década de 2010, como lo demuestra el continuo aumento en el número de productos etiquetados como veganos entre 2015 y 2019. Las dietas veganas, basadas  en frutas, verduras, legumbres, granos, frutos secos y otras semillas, se ven completadas ahora por multitud de productos que imitan la conformación aparente de la carne y sus derivados, como hamburguesas, salchichas, embutidos, chacinería, quesos vegetales, leches de soja, almendras, avena o arroz… Este es el nicho principal de trabajo de las grandes corporaciones productoras de alimentos transformados, ya que la tendencia es muy clara: los consumidores están dispuestos a comer vegano si pudieran no renunciar a las texturas y sabores que acostumbran a percibir con el consumo de carne y sus derivados. Actualmente, la falta de variedad en las alternativas de carne son barreras para comer más alimentos de origen vegetal. A la vuelta de la esquina, proliferarán en todos los restaurantes las cartas con inclusión de este tipo de productos que ya son una realidad en los lineales de tiendas especializadas y supermercados. Al tiempo.

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