La creatividad de la quesería Los Corrales impulsa el sector
Vaya por delante que es del todo necesario que los valencianos nos tomemos en serio nuestras cosas con el fin de ponerlas en valor. En estas de las del comer y del beber, que es de lo que escribo, tenemos muchas ocasiones de poner en práctica nuestro reconocimiento y uso de lo que muchos de nuestros conciudadanos hacen. Hoy vamos a hablar de los quesos que se elaboran en la Comunidad Valenciana, y en concreto de uno, el queso Sierra de Espadán. A muchos no les sonará, es lógico, lleva tan solo unos lustros de existencia y menos de uno reconocido por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en su catálogo oficial de los Quesos de España. Para entrar en ese listado, en el que se encuentran quesos tan populares como el Manchego, Tetilla o Cabrales, el queso debe presentar particularidades específicas de ingredientes, técnicas de elaboración e incluso de su entorno ambiental.
Queso de coagulación láctica
Peña Blanca es la marca con la que la quesería bautizó al nuevo queso de estilo Sierra de Espadán Además de utilizarse únicamente leche cruda de oveja, su principal característica es que es un queso de coagulación láctica, con muy poca cantidad de cuajo, distinto a los de pasta dura tradicionales en España. Es un estilo propio de latitudes más norteñas, teniendo a Francia como su principal exponente. Los Corrales buscaron durante años que el queso incorporara sabores y aromas propios de la Sierra de Espadán y dándole otra peculiaridad inusual en este tipo de técnica, su tamaño y peso, ya que alcanza cada pieza los dos kilogramos; además de que tuviera una textura más sólida. Se elaboran fermentos autóctonos para su coagulación, y también se aprovechan bacterias locales para que conformen su corteza natural. El Peña Blanca pasa una semana de oreados con volteados diarios y luego en la cava de maduración pasa un mínimo de 40 días a la que se le suma un mes en la cámara fría. El resultado en la cata: corteza natural de tonos marfil y ocre, debido a los mohos naturales que actúan en su madurado; al corte la pasta es de color marfil, un tanto blanda y con algunos ojos pequeños. Aromas lácteos mezclados con hongos y bosque húmedo; al paladar resulta levemente granulado y muy mantecoso; de regusto intenso. Una joya.