The Glenrothes une whisky, música y alta cocina

 

Vinos y Licores

The Glenrothes une whisky, música y alta cocina

Presentados los single malt escoceses en el Lab by Ricard Camarena

Chema Ferrer
Eso de tomarse un buen whisky se conoce en España desde hace al menos media centuria. De hecho, este logró hacerse un espacio entre los brandys de la sobremesa y los tragos largos nocturnos que perduró con fuerza durante largo tiempo. Ahora que parece que las nubes de los tropecientos recetarios de gintonic escampan, dejan por fin paso a la luz para poner en valor destilados tan sublimes como los whiskys de The Glenrothes.Esta destilería fue fundada en 1879 en el pueblo escocés de Rothes, en la región de Speyside. Tierra que toma el nombre del río Spey, aguas en las que abundan truchas y salmones y cuyos arroyos y fuentes que lo alimentan son la materia prima con la que se hacen la mayoría de grandes whiskies de malta del mundo. Ya saben, visita obligatoria para entender lo que significan estos destilados. Siguiendo con sus ingredientes, otra de las características es la cebada malteada que utilizan. Y es que las orillas de este río concentran el mayor porcentaje de whiskies ‘single malt’, como así sucede en The Glenrothes. Esto quiere decir que el destilado procede de una única destiladora y que se utiliza exclusivamente cebada malteada y no otro tipo de granos como el centeno, trigo o cebada sin maltear. Como diría un buen escocés, ‘single malt’ es la máxima expresión del whisky.
 
Cuestión de madurez, no de edad
Pues bien, los de The Glenrothes hacían un ‘single malt’ tan bueno tan bueno, que las mejores casas de whiskies les compraban su producción para que estos formaran parte de sus ‘blend’, que se traduce como mezcla o ensamblaje de whiskies de diversas procedencias, una costumbre arraigada desde siempre y que hoy por hoy constituye la mayor parte de la producción y ventas del mundo de este destilado. Pues bien, todo esto lo sabía el comerciante de vinos y licores londinense Berry Bros & Rudd Ltd., el más antiguo de la City. Y así, ni corto ni perezoso, aprovechó la relación que tenía con la destiladora para poner en marcha el concepto de añada cuando se dio a conocer en el mundo la calidad de los ‘single malt’ a principios de los noventa del pasado siglo. La filosofía de la destiladora a partir de aquel día se convirtió en su eslogan: ‘Cuestión de madurez, no de edad’, y es bastante razonable, ya que sus destilados no salen de la barrica para embotellarse según el tiempo que han permanecido en ella, sino que el bodeguero toma la decisión siempre que las condiciones de madurez son las óptimas. The Glenrothes, no se embotellará con un cierto número de años de maduración determinados anteriormente, sino que se embotella sólo cuando esté listo, cuando alcanza la madurez perfecta.
 
Whiskies a ritmo de vinilo
La destilería escocesa llegó a Valencia la pasada semana para mostrar cómo se hace un buen whisky y lo más importante, saberlo reconocer y degustar. ‘Vintage Vynyl Tasting Dinner’ es como han bautizado esta actividad itinerante que en España ya ha visitado varias ciudades maridando el recetario de algún fogón destacado de la ciudad con sus grandes destilados y al tiempo completar el deleite sensorial con la música en un soporte muy sugerente, el vinilo. Tanto ha sido así, que han editado un disco exclusivo que de soporte a este concepto,  The Glenrothes Vintage Sessions, donde se recogen diez temas de bandas de la escena musical independiente del momento.
Los destilados servidos en la mesa del Lab by Ricard Camarena fueron en primer lugar el Peated Cask Reserve, a los sones del Fisherman de los Waterboys y en el plato una Berenjena asada, salazones y frutos secos. Ahumados, turba, mar, increíble. Luego pasamos al Vintage Reserve con la Merluza a la Llama y el Tell me girl de Rick y Vera, un producto musical nacional que recuerda a los Black Keys. Siguió el Vintage 2001, lo más exclusivo de la mesa, con una Costilla de Angus ahumada de verdadero ensueño y el tema Brazil de los Baywaves con sonidos psicodélicos de los sesenta. Finalmente, el Sherry Cask Reserve, whisky envejecido en barricas de Jerez, un divertimento de Yogurt, Coco, Galleta, Jugo de Remolacha y Frutos rojos con la Leyenda del Tiempo de Camarón. Sí, final amable y de ensueño.