‘Montilla-Moriles ha de empezar a creérselo’

 

Vinos y Licores

‘Montilla-Moriles ha de empezar a creérselo’

El sumiller Axel Pitarch opina sobre el nuevo impulso de estos finos y generosos cordobeses

 Chema Ferrer
Montilla y Moriles, dos pueblos cordobeses donde el vino es protagonista desde tiempos inmemoriales y que durante centurias vivió vinculado a los vinos de Jerez. Fue el Estatuto de la Viña y el Vino de 1932 el que impulsó su diferenciación amparando legalmente los nombres de estas dos localidades para que puedan ser usados en exclusiva por los elaboradores y criadores de los pueblos ubicados en su zona de producción y crianza. Luego, en 1944, cuando se creó su consejo regulador. Axel Pitarch, sumiller valenciano y último Nariz de Plata de España nos comenta la realidad de los vinos de esta denominación.
 
Parece que sea imposible nombrar Montilla-Moriles sin pronunciar Jerez…
A.P.: Hace ya mucho tiempo que Montilla-Moriles rompió el cordón umbilical que le unía a Jerez, pero no había logrado separarse de su sombra hasta hace poco tiempo. Hay mucho trabajo que hacer, de divulgación, de que los profesionales de la hostelería sepan ponerlos en el lugar que se merecen, Montilla-Moriles ha de empezar a creérselo.
 
¿En qué se diferencian con los gaditanos?
A.P.: Sí, hay una clara diferenciación de base, los de Jerez utilizan la variedad palomino y los de Montilla-Moriles la variedad también blanca de Pedro Ximénez. De hecho, en España la inmensa mayoría de estos viñedos se encuentran en la región de Montilla-Moriles. Para los finos, los primeros se encabezan con alcohol vínico en un momento de su proceso de vinificación, cosa que en los caldos de Montilla-Moriles no es necesario. Ambos comparten el sistema de criaderas y soleras. De todos modos, Jerez también toma de los cordobeses la denominación de amontillado para un tipo de los vinos que producen.
 
Decir PX es sinónimo de vino dulce
A.P.: Es que donde Montilla-Moriles ha conseguido cotas de reconocimiento insuperables ha sido en sus vinos dulces a base de uvas Pedro Ximénez. Tras la cosecha, tradicionalmente los racimos se colocan sobre esteras para que se sequen al sol buscando una cierta pasificación. Luego de vinificados, son envejecidos en barricas durante decenas de años.
 
¿Qué momento es el adecuado para disfrutar de estos vinos cordobeses?
A.P.: Los finos de Montilla-Moriles son muy recomendables en el momento del aperitivo, con ahumados y encurtidos, incluso en algunos entrantes. Sus PX dulces son una delicia con quesos azules de pasta blanda, y por nombrar alguno popular el cabrales asturiano o el stilton inglés. Pero algunos de ellos conforman un postre completo en sí, o simplemente se pueden servir a media tarde, acompañando algunas pastas sencillas que tan solo hagan de comparsas de su protagonismo.
 
Hay vinos blancos y luego están los finos…
A.P.: Las características de los finos de Montilla-Moriles son muy especiales. Véase en este Fino Eléctrico en Rama de las bodegas Toro Albalá, con su característico tono dorado con irisaciones verdosas, límpido y transparente. Suelen ser muy aromáticos, albaricoque y balsámicos en este caso, incluso recuerdos a manzanas horneadas. Me recuerdan a los blancos del Jura, que tienen un proceso de vinificación similar. Es muy curioso su final metálico, largo e intenso. Tenemos que redescubrir Montilla-Moriles.
 

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