Los vinos humildes

 

Vinos y Licores

Los vinos humildes

Los caldos de baja graduación son los idóneos para acompañar las comidas

Chema Ferrer
Contaba Josep Pla, que para que el vino acompañe en las comidas debidamente y para que este pueda hacerse sin ningún peligro para la salud moral y física este debía ser humilde. ¿Y qué quería decir con eso? Pues obviamente, que el vino esté bien conformado y que tenga una baja graduación, por lo menos menor de lo que habitualmente nos encontramos. Algo así, intuitivamente, creo que desarrollé antes de leer sus escritos tras mis primeros viajes a Borgoña, una importante región vinícola francesa. El viñedo borgoñón se extiende al norte del valle del Ródano, desde el norte de Chablis al sur de la región de Mâcon. La variedad petit noir es la predominante, la misma con la que elaboran muchos champañas; pues bien, estos vinos tienen un rango alcohólico que fluctúa de los 10 a los 12 grados como máximo, y es ese rango el ideal para que el vino está en la mesa como colaborador de las viandas que se sirvan y no como sucede a veces acaparando protagonismo y convirtiéndose en el narciso de los manteles. No quiero tampoco condicionar con este razonamiento el que existan grandes vinos, ejecutados únicamente para su alta degustación gastronómica y regocijo del enólogo. Pero más allá de las costumbres, en las últimas décadas también hizo mucho daño en este aspecto el ‘efecto Parker’. Este es un catador de vinos norteamericano que se inventó una red universal de catadores que puntúan los vinos a su antojo creando una lista que parece ser, si no la mejor, sí la más popular (yo en España me quedo últimamente con la de la Semana Vitivinícola y la de Peñín). En ese tiempo, a Parker y sus secuaces les dio por sobrevalorar los vinos de alta graduación. Obviamente, cuando llegaban a la mesa acababa por beberse poco vino, incluso no tanto como a uno le gustaría, y todo porque el elevado coeficiente alcohólico hacía que al comensal no le sentara adecuadamente.
 
Algunos vinos humildes
En España hay muchos, pero en Valencia se ha venido desarrollando a través de la DO Valencia el marchamo Petit Valencia, el sello de baja graduación alcohólica que fluctua entre los 4,5 y 9 grados, algo es algo, aunque creo que las bodegas llevan cierto retraso en poner en marcha esta tendencia. Y este movimiento sucede en España porque los mercados exteriores, con Europa a la cabeza, vienen demandando desde hace años este tipo de vinos, produciéndose aumentos espectaculares en las exportaciones, y no es porque estén cambiando sus gustos, no, es porque el productor de vinos español, se ha dado cuenta de que había una demanda real de este perfil de vinos que llevaba siglos bebiéndose los vinos franceses y algunos italianos vinificados con esta factura. Pues venga, algunas referencias y nos iniciamos. Como de blancos y rosados ya los tenemos en ese rango alcohólico, vamos a ver los tintos. Lo tenemos fácil con los vinos de la variedad mencía, del Bierzo, Ribeira Sacra o Ribeiro, algunos de tempranillo en Rioja o Ribera del Duero, pero también referencias concretas de las regiones vinícolas más dispares, como  Artesones de Cenizate (DOP Manchuela), Campo Marín (DOP Cariñena) o Gran Feudo Crianza (DOP Navarra). Creo que a partir de ahora toca fijarse en la graduación alcohólica cuando compremos un vino.