Enoturismo para las bodegas DOP Valencia

 

Vinos y Licores

Enoturismo para las bodegas DOP Valencia


Chema Ferrer
Lo que parecía no llegar ya está aquí, el fenómeno turístico del enoturismo va a pasar de ser una iniciativa de algunos bodegueros de esta denominación, con medios y ganas, a estar coordinado e impulsado desde su consejo regulador. Esta es una buena noticia. El enoturismo ha supuesto un suma y sigue al fenómeno económico del turismo y para este nuevo capítulo España en general y Valencia en particular tiene buenos ingredientes para el éxito.
Hay algo especial cuando hablamos de vino, y no sucede con ninguna otra bebida con espíritu, y es que cuando pensamos en él no nos viene a la mente su contenido alcohólico, sino en la experiencia sensorial que conlleva, la historia, las tradiciones, los paisajes de la tierra donde procede, los alimentos con los que se acompaña… Resumiendo, conectamos con el vino por él en sí, pero también por todo lo que le rodea. El enoturismo comienza a consolidarse a comienzos del tercer milenio en todo el mundo. Primero con iniciativas particulares, para pasar más tarde a recibir el apoyo de las distintas administraciones a través de organismo específicos del entorno de la viticultura, como es el caso de los consejos reguladores de las denominaciones de origen de los principales países productores: Francia, España e Italia. El interés por el enoturismo no para de crecer, un viaje alrededor de la apreciación del vino y la gastronomía de una región que implica la visita a la bodega, la estancia en el lugar, su degustación in situ, la compra del producto, el disfrutar de la gastronomía local a través de otros productos agroalimentarios o de la restauración local, la oferta cultural…, y para el enoturismo español, la potenciación de lo que se ha venido en llamar turismo de interior. No hace falta ser un gran bebedor de vinos para participar de él: conocer los trabajos cultuales en el viñedo, la transformación de un fruto en una bebida delicada con todos los procesos de la bodega, de la parte creativa de enólogos y bodegueros, de la arquitectura de una bodega y su conformación en distintos espacios…, ¡son tantos los atractivos!
En la DOP Valencia existen dos subzonas vitícolas de gran valor paisajístico y que hace algún tiempo que ya comenzaron, por iniciativa propia, a organizar experiencias enoturísticas facilitando las visitas. La más desarrollada es la subzona del Clariano, al sur de la provincia de Valencia. Bodegas que incluso promovieron una marca que las cohesionara: Terres dels Alforins. Esta engloba los municipios de Fontanars dels Alforins, La Font de la Figuera y Moixent. Tradición vinícola ancestral, paisaje del vino genuino y numerosas bodegas con vinos de autor son su gran potencial. Por otro lado, el Alto Turia, localizada en la comarca que lleva su nombre y algunos municipios limítrofes. Se caracteriza por la altura a la que crecen sus viñedos y por los paisajes agrestes y virginales. Existe una tercera área productora llamada Valentino, que engloba las comarcas centrales viticultoras de la provincia de Valencia. Posee grandes posibilidades, pero anda algo rezagada en comparación con las otras. Habrá que confiar en la labor promotora y orquestadora de esta ‘Ruta del Vino DO Valencia’ que ahora nace para que las que ya iniciaron el camino progresen y para que las últimas en llegar consoliden su proyecto. Un brindis por este nuevo tiempo.  
  

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