Chozas Carrascal enoturismo en un pago vitivinícola

 

Vinos y Licores

Chozas Carrascal enoturismo en un pago vitivinícola

La excelencia de sus vinos y cavas parte de su viñedo ecológico

Chema Ferrer
La Bodega Chozas Carrascal es la empresa vitivinícola impulsada por la familia López-Peidró. Han pasado casi tres décadas desde que aquella finca en el término de San Antonio de Requena comenzara a remozarse para alumbrar un proyecto en el que se debían elaborar vinos singulares que alcanzaran la excelencia. El objetivo se cumplió, prácticamente desde el inicio y, hoy por hoy, ya ha tomado el testigo su segunda generación con María José López Peidró y Julián López Peidró, a la sazón directora de márketing y enólogo de la bodega.
El pago Chozas carrascal está situado sobre una colina que llega a alcanzar los 850 metros de altitud sobre el nivel del mar, cosa que, junto a las especiales condiciones del terreno, proporciona unas especiales condiciones bioclimáticas y edáficas a sus viñedos. Las viñas que prosperan en la finca son las autóctonas, como la bobal, además de otras foráneas, como la syrah, cabernet franc, chardonnay o la sauvignon blanc, en total entorno a una docena de distintas cepas. En la bodega convergen tres denominaciones de origen, la DO Utiel-Requena, con la que se elaboran buena parte de sus vinos, la DO Cava para sus espumosos de método tradicional y la DO Pago Chozas Carrascal, concedida por la singularidad de su terruño y características singulares del viñedo. Ha sido de gran trascendencia que desde el primer momento en Chozas Carrascal se hubiera trabajado por la protección del entorno natural, con el convencimiento de que un equilibrio medioambiental redundaría en la calidad final de los vinos. En el año 2010, la bodega recibió su certificación ecológica para todos sus vinos.
 
Vinos de ensamblaje
Este es un asunto del que personalmente no me canso de abordar. Nada que objetar a los vinos monovarietales, como todos, pueden estar bien elaborados o no, pero hay un capítulo importante en esto de hacer vino donde entra la creatividad, incluso el arte, sí, una combinación de disciplinas e ingenio por parte de bodegueros y enólogos capaces de crear un vino único ensamblando distintos vinos y proporcionar de esta manera una experiencia sensorial única. Chozas Carrascal tomó esta compleja vía desde el primer momento y fruto de ella obtuvieron los enjundiosos Las Ocho (bobal, monastrell, garnacha tinta, tempranillo, cabernet sauvignon, cabernet franc, syrah y merlot), Las Cuatro (tempranillo, garnacha, syrah y merlot), o el blanco Las Tres (chardonnay, sauvignon blanc y macabeo). En su andadura inicial tuvieron un sobresaliente cum laude. Ahora que estamos en tiempo de Navidad, aunque sepan que se pueden beber durante todo el año, hagan por probar sus cavas, el brut Roxanne o el Cava Chozas Carrascal Brut Reserva. Sírvanlos a la hora de comer. 

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