Bargylus, el vino de la guerra

 

Vinos y Licores

Bargylus, el vino de la guerra

La viticultura resiste en Siria a pesar del conflicto armado

 Chema Ferrer A pocos se nos ocurre pensar que en Siria, país árabe, se produce vino. Pero a poco que reflexionemos concluiremos dos cosas: la primera es que aquella fue la primera tierra del vino, sobre todo el vecino Líbano, lugar donde los fenicios desarrollaron la viticultura expandiéndola por el Mediterráneo a través de sus factorías, la segunda es que aquella tierra fue lugar donde se consolidó y expandió el cristianismo, y poco puedo añadir cuando el vino representa uno de sus símbolos más trascendentales. Las tierras desde Sidón, al sur de Beirut, hasta llegar a Latakia en Siria, constituyeron el mayor viñedo de la época Antigua y fueron ellos los que llevaron el vino a Egipto y por supuesto a la península Ibérica, haciendo que nuestros ancestros dejaran de lado la cerveza y el hidromiel por el vino. Hace unos días disfruté de una cita gastronómica junto a un amigo palestino de la juventud que es originario del Líbano. Los palestinos de hoy eran aquellos filisteos que salían en nuestras lecturas del catecismo, siempre a sus cosas y enfrentados a judíos y cristianos y que con el tiempo abrazaron la religión islamita para seguir haciéndoles la cusca. Pues bien, para celebrar el ágape había conseguido una de las pocas botellas de vino que se hacen en Siria, en concreto de la región de Latakia. Este era un Dominio de Bargylus, a base de la vid originaria de aquella tierra, la syrah, acompañada de cabernet sauvignon y merlot. Con casi 15º, presentaba un vivo color picota, frutal al olfato y tánico en boca, en la mesa fue un vino idóneo para convertirse en bebida principal. Entre copa y copa, este me contó su historia.   El Dominio de Bargylus El proyecto de esta bodega siriaca lo inició en 2004 el padre de los hermanos Karim y Sandro Saadé, cristianos ortodoxos provenientes de esa región pero que siempre anduvieron haciendo negocios y comerciando con los países del otro lado del mar, fundamentalmente Francia. Esta fue la profesión principal de la familia durante generaciones y esto fue lo que los había llevado a conocer las mejores bodegas europeas, sobre todo las francesas de la región de Burdeos. Tanto fue así que decidieron emprender el proyecto de convertirse en bodegueros en el Líbano con la bodega Marsyas, en el valle de la Bekaa, y no les costó mucho decidirse por buscar tierras apropiadas en la que también había sido su patria. Al final las encontraron a los pies del monte Bargylus, altura que domina  la región que ya fue hace más de 3.000 años muy famosa por la producción y la calidad de sus vinos, labor que se abandonó hace ya centurias. Con este nombre, Dominio de Bargylus, es con el que han bautizado la bodega y sus vinos. Las instalaciones están diseñadas por un arquitecto francés, muy al estilo de los nuevos ‘domaine’ franceses, y los viñedos se extienden sobre una veintena de hectáreas. Todo a más de 900 metros de altura.   Desde 2011 la frontera está cerrada y se hace difícil controlar las añadas desde Beirut, lugar donde está domiciliada la oficina comercial de la bodega. Obviamente, el proyecto sufre las vicisitudes de la guerra, de tanto en tanto cae algún proyectil en las cercanías, aunque la región se halle bajo el control gubernamental. Durante el pasado 2014 fueron más de 45.000 las botellas que salieron de su bodega, un tercio en vinos blancos y dos en tintos, exportándolos en su totalidad y siendo su principal destino Francia y el Reino Unido. En Siria no se vende una sola botella de Bargylus, además de por el conflicto, porque tanto la producción de cerveza, como la de vino, son actividades controladas por el gobierno. Cosas veredes…

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