Doña Ana, tradición y vanguardia en El Vedat

 

Restaurantes

Doña Ana, tradición y vanguardia en El Vedat

Maridajes veraniegos y fusión mediterránea

 Chema Ferrer
La cocina tradicional del arroz lleva muchos años teniendo a El Vedat de Torrent en Valencia como uno de sus reductos inexpugnables. Uno de esos lugares, el restaurante Doña Ana, combina desde hace un tiempo la tradición con una cocina fusión mediterránea de carácter. Su artífice, el chef Francisco Javier Martínez.
Todo esto lo descubrimos gracias a los calores del mes de julio, ya que decidí aplacarlos en parte subiéndome a El Vedat, a un paso de la ciudad de Valencia. La escusa era maridar algunos vinos que han de disfrutarse en verano con alguna propuesta gastronómica sabrosa y a la vez mediterránea. Primero les contaré sobre los vinos, a base de variedades de uva francesa, sauvignon blanc y cabernet sauvignon. La primera está considerada internacionalmente como una de las mejores variedades de uva blanca. Produce vinos elegantes, secos y ácidos, y tiene la particularidad de tomar lo mejor de la tierra donde crece. Por otra parte, la cabernet sauvignon nació de un cruce entre la sauvignon blanc y la cabernet franc. Una uva tinta que produce unos vinos con buena estructura, profundos tonos ciruela y complejidad de aromas florales y vegetales. En este caso, con sus uvas se realizan vinos de una sola noche, vamos, rosados en el que los hollejos tan solo conviven con sus mostos unas pocas horas, tiempo suficiente para que le trasmita color y ciertas propiedades tánicas. Madre e hija son variedades implantadas en multitud de pagos hispanos, así que tomamos dos buenas muestras de una de las mejores bodegas valencianas, Murviedro.
 
Fusión mediterránea
Juan Manuel Martínez y Jennifer Ruíz atienden la sala, amplia y luminosa, me contaban sobre los avatares del restaurante, son la segunda generación y mantienen toda su clientela. Francisco Javier Martínez nos había preparado una buena variedad de sus últimas creaciones culinarias pensando en la idoneidad de estos vinos. Las frutas maduras y la buena acidez de Murviedro Sauvignon Blanc acompañaron a la perfección una Ensalada de “Rochos” a la vinagreta de frutos rojos y melocotón. También encajó con un Carpaccio de Magret de pato y manzanas. El Murviedro Cabernet Sauvignon Rosé lo dedicamos al Revuelto de foie con Trufas Negras y cebolla caramelizada, cuenta Francisco que se trajo este plato tras su estadía en el prestigioso Collados de la Sagra y que se sirvió en el banquete de bodas del hijo del empresario Carabantes, el de la Fórmula 1; desde luego, un plato exótico y extraordinario. Seguimos con el rosado de Murviedro, acompañando unas Gambas con Garbanzos y aceite verde, plato que se toma en frío y realmente sorprendente. A los postres nos sirvió un refrescante Milhojas de helados: mojito, yogur, fresa y mandarina.
Tomen buena nota, los vinos blancos y rosados tienen su momento especial durante la canícula veraniega. Ideales en la mesa, pero también tienen su momento al atardecer, en buena compañía y frente a un horizonte en el que perder la mirada.