Balfagón, destino de montaña en el Maestrazgo

 

Hoteles y Casas Rurales

Balfagón, destino de montaña en el Maestrazgo

Nueva área balnearia en el hotel de Cantavieja

 Chema Ferrer
El Maestrazgo, región montañosa a caballo entre las provincias de Teruel y Castellón, es un destino sugerente en todas las estaciones del año. La naturaleza en estado puro es uno de sus atractivos principales, pero también lo son los avatares de la historia acontecidos en esta tierra: íberos, romanos, moros, templarios, carlistas… En ocasiones, las desventajas son prerrogativas, y es que la legendaria incomunicación, dado lo abrupto de su geografía de esta región, ha permitido que la huella de toda su historia ha sido preservada.
Un hito de referencia en la hostelería de la comarca es el hotel Balfagón, un cuatro estrellas en la villa de Cantavieja. Este verano fue noticia por haber inaugurado nuevas instalaciones y servicios en su área de spa, Intimimus-Spa toma por nombre; un lugar pensado para el relax, el placer y la salud de cuerpo y mente. Con un marcado ambiente zen, en el que destaca un peculiar llovedor que no hace sino sumergir con el sonido del agua y que emula la roca del Llovedor de Castellote. Salas de masajes, relax, yacuzzi y sauna privados y el circuito de aguas completan el conjunto. Se ofrecen bonos con spa matinal y comida por 50 € o spa por la tarde y cena por 55€.
 
Culinaria creativa turolense
Este verano, la cocina del Balfagón ofrece un menú completísimo en el que se pueden disfrutar de los principales productos de la gastronomía turolense (no hay que olvidar que la provincia reúne la mayor concentración de denominaciones de origen de España). Pues bien, arranca con los siguientes entrantes: Ensalada de bacalao y naranja con vinagreta de mostaza y miel, Carpaccio de manitas de cerdo con salsa americana de marisco, Crema fría de zanahoria, mango y almejas y Arroz meloso de sepionet y foie, un simpático emparejamiento de mar y montaña. De los principales, a elegir Carrillera de ternera en su jugo sobre cama de piquillos confitados o el Secreto de ibérico a la parrilla con queso de Albarracín y chip de cebolla (hay una opción de pescado). A los postres, el Brazo de tiramisú de melocotón de Calanda con teja de chocolate y reducción de amareto. Pues bien, ahora en los últimos compases del verano bien vale disfrutar del aire puro y seco del lugar, de los aromas de sus bosques y prados y, pronto, gracias a las lluvias y tormentas de verano, se podrá disfrutar de sus setas entre las que reina el preciado níscalo o robellón.
 

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