Restaurante El Observatorio

 

La Crítica

Restaurante El Observatorio


Escoffier, 28 de octubre de 2017.
Me apasiona descubrir nuevos lugares alejados del centro de la ciudad como el que paseando descubre un tesoro. A veces se trata de un pequeño tesoro, otras de uno más grande, otras, algo escondido que promete..
El Observatorio se encuentra en el apacible barrio de Patraix y ha conservado el toldo de la perfumería que ocupaba antaño el mismo local. Me gusta la economía colaborativa.
El local, pequeño, con cristaleras abiertas a la calle y una decoración “boho-chic” con paredes de ladrillo visto y sin mayores pretensiones. La cocina, minúscula, a la vista de las ocho o diez mesas del restaurante.
Se trata principalmente de cocina peruana- japonesa sencilla, con buen producto. Tienen una guia, un código, una hoja de ruta. Lo alabo. Nada de mezclar churras con merinas.
“Las sardinas ahumadas con crema de guacamole, piquillos y cebollita acevichada”, están correctas. Prefiero la  “Causa limeña (puré de patata y ají) rellena de atún picante con  mayonesa japonesa” Está servida sobre un platillo alargado de estrecho cristal sin mas concesiones. Su conjunción de sabores muy lograda. Termino el primer cocktail “pisco sour” bien preparado pero sin gotas de angostura.Gran pecado de omisión. Pido una copa de Chardonnay que me traen caliente y ya servido desde el bar.
Segundo pecado en el apartado de bebidas.
Nos sirven el ceviche de corbina. Es un ceviche bien macerado aderezado con mango y cebolla roja. Sin cilantro. ¿Por qué? ( a mi no me apasiona el cilantro así que solo echo de menos un par de hojitas) Decido pedir otro “pisco sour” para olvidarme del Chardonnay caliente y sin nombre. El segundo “pisco” más bueno, más frio. Pero sin angostura ( la eché de menos toda la noche)
Para terminar dos  “bocatines de sepia en pan chino con mayonesa oriental acevichada”. Es un plato nada pretencioso muy logrado. Me gusta ese pan chino tan en boga últimamente en los streets foods de muchas ciudades.
De postre una sorpresa agradable: Un helado ( y eso que soy poco de postres) de queso Idiazábal exquisito, con sabor auténtico, acompañado de una excelente mermelada de membrillo. Gran aplauso.
El restaurante podría estar en el lado canalla del Marais de Paris, sus intenciones son claras: jugar con buen producto sin estridencias de diseños bajo la hoja de ruta de una cocina peruana japonesa.
La exigua oferta de la bodega, el desaguisado de traer la copa de vino ya servida supongo que lo corregirán y espero, deseo que ya se hayan provisto de una botellita de angostura para los ricos “tragos” que preparan.
Calificación 3,5 / 5  Precio medio: 24€    Calle Jerónimo Muñoz 15 Valencia
 
 
    

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