Maridaje de vinos rosados y sushi

 

La Crítica

Maridaje de vinos rosados y sushi

Shintori Teppanyaki fue el restaurante escogido para la degustación

Chema Ferrer
Siempre se ha dicho que el sushi y el sashimi, especialidades japonesas a base de pescado crudo, maridaban únicamente con cervezas, vinos espumosos o blancos. Pues bien, parece que los japoneses opinan lo contrario y que son los vinos rosados los que se llevan la palma sin dejar de lado a los anteriormente citados. Decidí salir de dudas definitivamente y para ello escogí el restaurante Shintori Teppanyaki, uno de los más significativos de la ciudad de Valencia en la preparación del sushi, tanto por la calidad de los pescados que utiliza, como por la maestría y arte en la confección de esta de la culinaria nipona. El eclecticismo hace ya tiempo que llegó a la gastronomía, unas toman de otras lo que creen más conveniente, como técnicas, productos, manejo de especias y salsas. Japón hace ya tiempo que admitió en sus mesas el vino, más allá de la costumbre tradicional de comer con té o sake. Los vinos utilizados fueron valencianos. A saber: el Malvarrosa de Bodegas Xaló, goloso y ligero a base de garnacha, el Bobal de San Juan, monovarietal de la uva que lo nombra procedente de viñas viejas, el elegante Bisila, también cien por cien bobal y el Parreño de Latorre Agrovinícola, otro bobal.
Shintori sirvió su soja preparada, imprescindible para la degustación del sushi, (no le pudimos sacar la receta), en ella cada cual impregna el wasabi que cree oportuno, imprescindible porque ayuda a la percepción de los sabores y colabora en la digestión. El Parreño rosado de 2012 cumplió a la perfección con los niguiri sushis a base de salmón y pez mantequilla, para el de toro utilizamos el Bobal de San Juan, perfecto también en los temakis, esos cucuruchos de alga nori rellenos. La intensidad de sabores de frutos rojos y el final especiado del Bisila rosado fue extraordinario en la degustación de los makis california, creados en 1963 en el sushi Bar de Mahita Ichiro en Los Ángeles, en este caso preparados a base de verduras, cangrejo, queso blanco y huevas de gamba. Con el Malvarrosa obtuvimos un sorprendente maridaje al degustarlo con el sashimi de pescado, levemente untados en la soja Shintori, su punto de carbónico final una agradable sorpresa.
Es importante saber que los hollejos de las uvas tintas, que suelen acompañar a sus mostos durante un breve tiempo, son los que principalmente proporcionan al vino rosado su color y matices aromáticos y gustativos. Estos son los que proporcionan los contrastes sápidos más importantes cuando se trata de makis con alga nori o simplemente al degustar el toro, la ventresca del atún con su carne repleta de vetas de grasa que la hace tan agradable y suculenta al paladar. Concluimos definitivamente que son los vinos rosados los que proporcionan una más amplia gama de matices sápidos a la hora de acompañar especialidades japonesas como esta del sushi sahimi. Habrá que estar en personalizar algún rosado y su etiquetado a la japonesa, aunque seamos nosotros los primeros en hacérnoslos servir.

Shintori Teppanyaki
Avenida de Francia, 55
46023 Valencia
Reservas: 963 812 882

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