Hotel Esther y su Ternasco de Aragón

 

La Crítica

Hotel Esther y su Ternasco de Aragón


Las sociedades modernas se caracterizan por poder comer cualquier cosa y en cualquier lugar. Pero la realidad es que las cosas hay que comérselas en su sitio, y el Ternasco de Aragón hay que comerlo en las sierras de Teruel.
Por Chema Ferrer
Las II Jornadas del Ternasco de Aragón se celebran en la comarca de Gúdar-Javalambre durante el mes de abril de 2012. Acudimos a la llamada de tan excelsa vianda y nos plantamos en el recoleto y alpino valle de la Virgen de la Vega, en la localidad de Alcalá de la Selva. Allí, frente al santuario que se erigió tras una aparición mariana, se halla uno de los templos gastronómicos de la región, las cocinas del Hotel Esther. La tradición de su buen recetario, siempre vinculado a las raíces gastronómicas de las tierras turolenses, hace que su visita sea obligatoria para todos aquellos que quieran conocer sus hitos más emblemáticos, como es el ternasco, así como sus técnicas culinarias clásicas. Nunca defrauda.
Ahora triunfan los menús por doquier, es buena cosa, como vivimos tiempos de penuria es una manera de contener los bolsillos de manirrotos y pródigos, y al mismo tiempo, de que los más tacaños sepan seguro lo que han de gastar.
Hubo que reservar con tiempo y llegado el día desfilaron por sus manteles, en un comedor decorado ad hoc y con un servicio cordial, la tabla de Jamón de Teruel, las Sopas de Ajo, los Huevos Revueltos, el sublime Ternasco al Horno y al postre nos sentimos regalados con las Natillas y los Flanes de Huevo. Así de sencillo y claro. Sabores auténticos y las viandas en el plato, no solo en el nombre.