La gravedad de la bobal

 

La Crítica

La gravedad de la bobal


Chema Ferrer
¿Dónde reside la clave del éxito en el inextricable mundo de los vinos? El sexto presidente norteamericano, John Quincy Adams, afirmaba que: `Si tus acciones inspiran a otros a soñar, aprender, hacer más y ser más, es que eres un líder´. Y eso es precisamente lo que les ha ocurrido y les está ocurriendo a los vinos de la DO Utiel-Requena, y concretamente a aquellos que han abanderado sus destinos con la indómita (ahora menos) variedad bobal. Esta misma tarde, última del mes de marzo, se lleva adelante una cata vertical histórica de monovarietales de bobal a cargo de uno de sus principales adalides, el enólogo Félix Martínez y en un lugar sin parangón, la bodega Honda de Requena. Acciones que inspiran a soñar han sido las que han llevado a esta variedad tinta, cuyo viñedo es el segundo de España y que se reparte fundamentalmente entre Utiel-Requena y la vecina Manchuela, a formar parte de las nuevas variedades de éxito, por lo novedoso de sus vinos pero también por la calidad alcanzada en sus vinificados. Aprender porque algunos emprendieron el arduo camino de creer en la bobal cuando muchos la denostaban y el empeño se tradujo en aprendizaje, un camino que en los últimos años han seguido otras bodegas de la región. Se ha hecho más, mucho más de lo que se acostumbraba a hacer, porque el cambio y la progresión necesita de de nuevos métodos, distintos. Todo ello es lo que al final conduce a ser más de lo que se era, a crecer, a alcanzar un objetivo que antes parecía lejano. La prueba fehaciente es que año tras año son más los litros de vino que parten de las bodegas de Utiel-Requena embotellados y, lo que es mejor, que esa calidad está siendo reconocida a través del precio que se paga por una elaboración de vino de bobal de calidad. Y que nadie se confunda, lo bueno, tiene su precio.
No acabaremos sin apuntar las menciones específicas con las que el Consejo Regulador Utiel-Requena clasifica sus vinos de bobal. Está el Bobal Alta Expresión,  para los vinos monovarietales de bobal, con o sin crianza y cuyos racimos procedan de viñedos de más de 35 años de antigüedad, con un bajo rendimiento y sin riego salvo autorización previa del Consejo Regulador. Luego la Bobal con Mención Específica, para vinos rosados y tintos monovarietales de bobal. A todas ellas se las podrá apostillar como: crianza, reserva, gran reserva, superior, vendimia inicial o madurado en barrica. Buena materia la de la bobal. 

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