Bobalia roble de bodegas Verde Real

 

La Crítica

Bobalia roble de bodegas Verde Real

Las Bodegas Vereda Real de la villa de Requena continúan su apuesta firme por la bobal

El enólogo Pedro Cárcel continúa con su implacable singladura en pro de la variedad vitis nativa del altiplano requenense: la bobal. Esta es una variedad compleja, tanto que se tardó mucho en domar y pocos se dedicaron en el pasado a ello, porque fue durante décadas la que ayudó a completar las faltas y vigor de las uvas de otras regiones vitivinícolas que omito nombrar por no abrumar.
La enología de la bobal es una tarea de valientes, pero también de profesionales que conocen profundamente los secretos del vino. No cabe duda que la labor de las bodegas Vereda Real en estos últimos lustros habría que inscribirla en el frontispicio del templo báquico de la bobal. Si existiera, vamos.
Vayamos al asunto, el vino que bautizan los de esta bodega como Bobalia Roble es un monovarietal de bobal que ha pasado hasta cinco meses en barriles de roble de diversos bosques (según confiesan los bodegueros, pero que intuyo por obviedad que pueden ser húngaros, franceses e hispanos).
De entrada se nos presenta en una botella tipo burdeos con una etiqueta diáfana y alegre, cosa necesaria cuando uno se ha de enfrentar a un vino con personalidad, como que ves que congeniar con él será más fácil. A la vista nos llama la atención su poderoso color granate, muy vivo y potente, confirmando sus taninos. Límpido y poco llorón a una temperatura entorno a los 17º centígrados, imposible mentir.
Los aromas minerales surgen entre una floresta otoñal, mi olfato no encuentra defecto alguno. En boca resulta ligeramente untuoso y de astringencia equilibrada. Volvemos a los taninos, están tratados de manera que no transmiten demasiada severidad y mucho menos aún tosquedad. Bobalia roble es un caldo ciento por ciento bobal que no parece otra cosa sino lo que es, así que bebéroslo.
Es vino de guarda, seguro que gana con el tiempo. Pero no os paséis.
Chema Ferrer