Almorzar en la Marina Real

 

La Crítica

Almorzar en la Marina Real

La Marina Real, sin Fórmula ‘One’ ni Allinghis languidece. Esta es la triste crónica de un intento fracasado por darle otros usos gastronómicos

Por Chema Ferrer
Los bocadillos de anchoa de Guillermo siempre fueron y son de los mejores de Valencia. En una mañana de verano, ahítos de todas las calores y humedades posibles de Valencia, decido con un buen amigo rememorar glorias pasadas ante ese momento mágico que es el almuerzo valenciano. Sí, ese que tiene su tiempo entre las 09:00 de la mañana hasta que suena el ángelus.
 
Como somos muy valencianots y hartos de crisis, mangantes y vagos, (cierto es que intentamos minutos antes, y sin éxito, que nos hicieran sitio en La Pascualeta) encaminamos nuestros pasos a la Marina Real, a Casa Guillermo.
-¡Ya está bien de Ecclestones y regatistas! Esto lo levantaremos los de siempre. -comentábamos ufanos aparcando en un garaje desierto que se abre bajo un icono del Vanity Fair que toma el nombre de 'Veles e Vents'.
 
Un erial de terrazas desmontadas bajo un sol cegador se nos abrió una vez traspasado el umbral del aparcamiento. Frente a nosotros Casa Guillermo, sin lavarse la cara todavía, sus cristales dejaban entrever legañas y mugre. Creíamos que se nos presentaba un tiempo feliz, obviamos su despertar, y realmente lo fue hasta el momento en que nos llegó la cuenta, 40 € por dos almuerzos.
 
Minuta:
Dos bocadillos de anchoa con queso manchego y rodanges de tomaca.
12 olivas rellenas (dos euros)
1 puñado de cacahuetes fritos (dos euros)
3 cervezas de barril (cada una a tres euros)
2 cafés (a euro y medio)
2 medios güisquis de los baratos (ocho euros)
 
La Marina Real de Valencia es como todas las “marinas reales de España”. Mucho tienen que hacer para que funcionen y a esta de Valencia se le acabó el glamour. Tan solo le queda transformarlo en un guetto de lo que nadie quiere, ruido nocturno, copas baratas y discos y locales de copas cutres. Que conste que intentamos que se pudiera ir a almorzar. Lo siento, nunca más volveremos, un almuerzo allí es el 5% de lo que gana un mileurista al mes. Sencillamente inviable. Abur.
 

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